UTZ IWULIK IWONOJEL
miércoles, 11 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
DEMOS RAZÓN DE NUESTRA ESPERANZA
Actualmente para los cristianos católicos en América Latina, el problema de las sectas protestantes que están proliferando en todos lados ya no es cuestión de tolerancia, ecumenismo y fanatismo. Hemos de tomar conciencia que como católicos poseemos la fe cristiana más integral que la humanidad haya visto y que a pesar de las luces y sombras que haya tenido la iglesia en sus casi 2,000 años de historia, sigue vigente en la conciencia de nuestra historia y seguirá vigente sin que "las puertas del infierno prevalezcan contra ella.
Lamentablemente hoy en día, en una época en que muchos dan por sentado que ya se ha superado el problema de las confrontaciones religiosas entre católicos y protestantes y que el camino del ecumenismo nos ha encaminado en sendas de paz, reconciliación y tolerancia entre iglesias, estamos presenciando un escenario totalmente devastador en cuanto a la fe de muchos hermanos católicos que han descuidado su formación y conocimiento de su fe ante los constantes e incesantes ataques de los grupos sectarios que no cesan en su campaña anticatólica atrayendo a muchos a sus iglesias.
Creo que el camino del ecumenismo, a pesar de su muy buena intención, solo nos llevó a erosionar nuestra identidad cristiano-católica y nos condujo a una tendencia ecumezclista que lo único que consiguió es debilitar nuestra conciencia acerca del valor real e incalculable de nuestra santa doctrina milenaria y inmutable a cambio de los ofrecimientos ingenuos y plasticidades banales de las sectas protestantes acordes a las concupiscencias humanas y politicas de nuestro mundo.
Ante tal escenario, el tema de la apologética es vista como una vuelta a la confrontación religiosa desde el ámbito protestante como católico. Si te pones a hablar sobre la verdad de la doctrina e iglesia católica en comparación con las verdades relativistas de las sectas ante un público, en los medios de comunicación virtuales y masivas, te tachan de fanático, sotanudo, santurrón y otros calificativos despectivos que lo único que buscan es desalentar tu interés y preocupación sobre la defensa de la fe. En mi camino como apologeta, he constatado dicha situación y me he tenido que enfrentar a la ridiculización y al menosprecio de muchos protestantes que católicos solo por defender mi fe y contrastar la supremacía del catolicismo comparado con el protestantismo.
Entre los argumentos que se me ha esgrimido de parte de los protestantes es la arma relativista de que lo importante es hacer la voluntad de Dios y no importa tanto a que iglesia pertenezca uno. Que basta con leer y practicar lo que dice la Biblia y que no importa lo demás. En cuanto al argumento católico es casi similar. "Debemos centrarnos en aquello que nos une y no en aquello que nos divide", y otras frases similares extraídas de un ecumenismo poco fundamentado y que lo único que busca, muchas veces es suicidar el propio catolicismo desde dentro. Un claro ejemplo de ello es lo que leí hace poco en un medio escrito en el cual un sacerdote católico afirmaba, ante la situación de que Guatemala se esta convirtiendo cada vez más en un país protestante, que "no importaba de qué manera la gente profese su fe acerca de Jesucristo pero lo importante es que crea sin importar a qué iglesia pertenezca.
Entre ecumenismo y apologética yo mejor me inclinaría más por 80% de apologética y un 20% de ecumenismo. La razón es que el tema del Ecumenismo fue siempre una iniciativa de la iglesia católica y que las sectas protestantes siempre adversaron el tema, excepto ciertos sectores históricos como las iglesias luteranas. Fue el papa San Juan Pablo II el que consolidó el movimiento ecumenista en el mundo católico y que las sectas protestantes en vez de ello, al parecer mas bien relativizan la fe para justificar que ellos no tienen una unidad doctrinal y con ello al mismo tiempo pretenden minar cada vez más la identidad católica con la cantaleta de que "los dogmas y doctrinas esclavizan y enclaustran la fe en paradigmas de hostilidad entre iglesias". Es decir, están pretendiendo colocar a sus sectas al mismo nivel de una iglesia católica fundada por el mismo Cristo y que ya lleva casi 2,000 años predicando la palabra de Dios.
Lo que más me consuela en esta tarea apologética es que a pesar del relativismo al que nos llevó nuestro ingenuo proyecto de ecumenismo (que repito, no tenía la mala intención), es la incansable lucha de muchos hermanos sacerdotes, laicos y movimientos de nuestra iglesia católica (Apóstoles de la palabra, Misión Fe Católica, Padre Juan Rivas, el Doctor Fernando Casanova, etc) en la defensa de nuestra fe católica. Veo en las redes sociales muchas páginas y grupos que se dedican al tema de la apologética, defendiendo la fe, instruyendo y auxiliando a muchos hermanos en la fe que están necesitados de ayuda ante los ataques incesantes de los sectarios que siguen avanzando y adversando la fe católica. En realidad me estoy dando cuenta cada vez más que la apologética católica es hoy más que nunca algo tan necesaria y muy necesaria para el pueblo católico necesitado de los auxilios y respuestas ante los cuestionamientos sectarios que se plantean dia a dia.
Yo mismo he constatado la veracidad y autenticidad histórica de la iglesia católica. Es ella la que fue fundada por Cristo sobre Pedro la Roca, según consta en el evangelio de San Mateo. En mi bregar apologético, he aprendido que nuestros hermanos protestantes no cuentan con argumentos científicos, lógicos, históricos, culturales y artísticos para arrogarse la autenticidad de ser iglesia de Cristo. Han sido fundados por hombres movidos por sus intereses personales, traumas psicologicos de infancia (como el caso del Doctor Martín Lutero iniciador de la Reforma Protestante), concupiscencias humanas pecaminosas (Como en el caso del rey Enrique VIII de Inglaterra iniciador de la iglesia anglicana), entre otros casos más. Sus ataques a la iglesia católica no merecen ni la mínima aceptación pues están fundamentadas sobre lo que ellos creen que es la iglesia católica y no lo que la iglesia católica ES en realidad. El tema de la idolatría por ejemplo, es una calumnia infundada que esgrimen desde hace siglos y que no tiene ningún respaldo teórico ni lingüistico toda vez que la iglesia católica en su teología y doctrina han condenado la idolatría. Pues en vez de centrarse en combatir la idolatría en sus expresiones contemporaneas más autenticas, se entretienen condenando a las imágenes religiosas que nada tienen que ver con la idolatría. "Se cuelan el mosquito y se tragan el camello" diría El Señor Jesús, en el evangelio de San Mateo.
En fin, termino agradeciendo a mis hermanos de Defensa Católica, Apologética Católica, Guerreros de la apologética Católica, entre otros grupos y páginas católicas en Facebook y otros sitios virtuales de comunicación quienes han sido grandes referentes para mi formación católica y apologética. GRACIAS HERMANOS POR TAN DIGNO LABOR APOLOGÉTICO Y QUE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NOS SIGA DANDO SABIDURÍA Y VALENTÍA PARA SEGUIR ESPARCIENDO POR EL MUNDO LA FRAGANCIA DE SU VERDADERA DOCTRINA SIN IMPORTAR LO QUE DIGA EL MUNDO Y LAS TINIEBLAS. Pues el cielo y la tierra pasarán más su palabra no pasará.
Lamentablemente hoy en día, en una época en que muchos dan por sentado que ya se ha superado el problema de las confrontaciones religiosas entre católicos y protestantes y que el camino del ecumenismo nos ha encaminado en sendas de paz, reconciliación y tolerancia entre iglesias, estamos presenciando un escenario totalmente devastador en cuanto a la fe de muchos hermanos católicos que han descuidado su formación y conocimiento de su fe ante los constantes e incesantes ataques de los grupos sectarios que no cesan en su campaña anticatólica atrayendo a muchos a sus iglesias.
Creo que el camino del ecumenismo, a pesar de su muy buena intención, solo nos llevó a erosionar nuestra identidad cristiano-católica y nos condujo a una tendencia ecumezclista que lo único que consiguió es debilitar nuestra conciencia acerca del valor real e incalculable de nuestra santa doctrina milenaria y inmutable a cambio de los ofrecimientos ingenuos y plasticidades banales de las sectas protestantes acordes a las concupiscencias humanas y politicas de nuestro mundo.
Ante tal escenario, el tema de la apologética es vista como una vuelta a la confrontación religiosa desde el ámbito protestante como católico. Si te pones a hablar sobre la verdad de la doctrina e iglesia católica en comparación con las verdades relativistas de las sectas ante un público, en los medios de comunicación virtuales y masivas, te tachan de fanático, sotanudo, santurrón y otros calificativos despectivos que lo único que buscan es desalentar tu interés y preocupación sobre la defensa de la fe. En mi camino como apologeta, he constatado dicha situación y me he tenido que enfrentar a la ridiculización y al menosprecio de muchos protestantes que católicos solo por defender mi fe y contrastar la supremacía del catolicismo comparado con el protestantismo.
Entre los argumentos que se me ha esgrimido de parte de los protestantes es la arma relativista de que lo importante es hacer la voluntad de Dios y no importa tanto a que iglesia pertenezca uno. Que basta con leer y practicar lo que dice la Biblia y que no importa lo demás. En cuanto al argumento católico es casi similar. "Debemos centrarnos en aquello que nos une y no en aquello que nos divide", y otras frases similares extraídas de un ecumenismo poco fundamentado y que lo único que busca, muchas veces es suicidar el propio catolicismo desde dentro. Un claro ejemplo de ello es lo que leí hace poco en un medio escrito en el cual un sacerdote católico afirmaba, ante la situación de que Guatemala se esta convirtiendo cada vez más en un país protestante, que "no importaba de qué manera la gente profese su fe acerca de Jesucristo pero lo importante es que crea sin importar a qué iglesia pertenezca.
Entre ecumenismo y apologética yo mejor me inclinaría más por 80% de apologética y un 20% de ecumenismo. La razón es que el tema del Ecumenismo fue siempre una iniciativa de la iglesia católica y que las sectas protestantes siempre adversaron el tema, excepto ciertos sectores históricos como las iglesias luteranas. Fue el papa San Juan Pablo II el que consolidó el movimiento ecumenista en el mundo católico y que las sectas protestantes en vez de ello, al parecer mas bien relativizan la fe para justificar que ellos no tienen una unidad doctrinal y con ello al mismo tiempo pretenden minar cada vez más la identidad católica con la cantaleta de que "los dogmas y doctrinas esclavizan y enclaustran la fe en paradigmas de hostilidad entre iglesias". Es decir, están pretendiendo colocar a sus sectas al mismo nivel de una iglesia católica fundada por el mismo Cristo y que ya lleva casi 2,000 años predicando la palabra de Dios.
Lo que más me consuela en esta tarea apologética es que a pesar del relativismo al que nos llevó nuestro ingenuo proyecto de ecumenismo (que repito, no tenía la mala intención), es la incansable lucha de muchos hermanos sacerdotes, laicos y movimientos de nuestra iglesia católica (Apóstoles de la palabra, Misión Fe Católica, Padre Juan Rivas, el Doctor Fernando Casanova, etc) en la defensa de nuestra fe católica. Veo en las redes sociales muchas páginas y grupos que se dedican al tema de la apologética, defendiendo la fe, instruyendo y auxiliando a muchos hermanos en la fe que están necesitados de ayuda ante los ataques incesantes de los sectarios que siguen avanzando y adversando la fe católica. En realidad me estoy dando cuenta cada vez más que la apologética católica es hoy más que nunca algo tan necesaria y muy necesaria para el pueblo católico necesitado de los auxilios y respuestas ante los cuestionamientos sectarios que se plantean dia a dia.
Yo mismo he constatado la veracidad y autenticidad histórica de la iglesia católica. Es ella la que fue fundada por Cristo sobre Pedro la Roca, según consta en el evangelio de San Mateo. En mi bregar apologético, he aprendido que nuestros hermanos protestantes no cuentan con argumentos científicos, lógicos, históricos, culturales y artísticos para arrogarse la autenticidad de ser iglesia de Cristo. Han sido fundados por hombres movidos por sus intereses personales, traumas psicologicos de infancia (como el caso del Doctor Martín Lutero iniciador de la Reforma Protestante), concupiscencias humanas pecaminosas (Como en el caso del rey Enrique VIII de Inglaterra iniciador de la iglesia anglicana), entre otros casos más. Sus ataques a la iglesia católica no merecen ni la mínima aceptación pues están fundamentadas sobre lo que ellos creen que es la iglesia católica y no lo que la iglesia católica ES en realidad. El tema de la idolatría por ejemplo, es una calumnia infundada que esgrimen desde hace siglos y que no tiene ningún respaldo teórico ni lingüistico toda vez que la iglesia católica en su teología y doctrina han condenado la idolatría. Pues en vez de centrarse en combatir la idolatría en sus expresiones contemporaneas más autenticas, se entretienen condenando a las imágenes religiosas que nada tienen que ver con la idolatría. "Se cuelan el mosquito y se tragan el camello" diría El Señor Jesús, en el evangelio de San Mateo.
En fin, termino agradeciendo a mis hermanos de Defensa Católica, Apologética Católica, Guerreros de la apologética Católica, entre otros grupos y páginas católicas en Facebook y otros sitios virtuales de comunicación quienes han sido grandes referentes para mi formación católica y apologética. GRACIAS HERMANOS POR TAN DIGNO LABOR APOLOGÉTICO Y QUE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NOS SIGA DANDO SABIDURÍA Y VALENTÍA PARA SEGUIR ESPARCIENDO POR EL MUNDO LA FRAGANCIA DE SU VERDADERA DOCTRINA SIN IMPORTAR LO QUE DIGA EL MUNDO Y LAS TINIEBLAS. Pues el cielo y la tierra pasarán más su palabra no pasará.
TU ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL
INFIERNO NO PREVALECERÁN CONTRA ELLA. Mt, 16,18
Bendiciones a todos
jueves, 5 de febrero de 2015
domingo, 4 de enero de 2015
domingo, 21 de diciembre de 2014
NO RELATIVICEN LA FE
Por: Felipe Tambriz
El relativismo es una corriente
filosófica que postula “que no hay verdades absolutas” y que “nada debe
considerarse absolutamente malo o bueno”, es decir que la verdad no existe sino que todo está
sujeto a lo que conviene a cada circunstancia y que el dogmatismo debe
rechazarse por ser opresora y excluyente por tanto, hay que amoldarse a la diversidad que existe
en este mundo.
Para los cristianos este concepto es totalmente aberrante tomando en cuenta que
nosotros basamos nuestra fe en una sola verdad que es Jesucristo tal como la
dice San Juan 14,6 que: Jesucristo es el camino, LA VERDAD y la vida. Por
tanto, el tener doctrinas y dogmas es inevitable pues si Jesucristo es la
verdad entonces no deberíamos dejar que esa verdad se corrompa al sabor y
antojo de las personas a lo largo de las diversas circunstancias y momentos de
la historia. Es más en otro pasaje de la Sagrada Escritura Jesucristo recita
las siguientes palabras: El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no
pasarán. Es decir que esta verdad que leemos en el evangelio de San Juan debe
permanecer inmutable hasta el fin de los tiempos no importando las condiciones
y los momentos de la historia. Y por último, San Pablo, en su carta a los
Romanos 12, 1 nos exhorta que “no nos dejemos cambiar según los criterios del
mundo”, es decir los criterios humanos que con el tiempo van surgiendo y van
cambiando, y que a su vez son contrarios a la palabra de Dios.
Actualmente nos encontramos ante una
crisis demasiado fuerte: la proliferación de sectas que se dicen iglesias
Cristianas, y que profesan las más diversas, contradictorias y disparatadas
doctrinas que confunden a aquellos que no se toman la tarea de investigar
detenidamente cuál de ellas debería ser la verdadera. Como diría aquel cantante
guatemalteco, “en este mundo hay más religiones que niños felices”.
Ante esto, la iglesia católica ha
mantenido firme su postura de presentarse al mundo como la verdadera iglesia de
Cristo y que fue la única que Cristo fundó en persona cuando le dijo a Pedro en
Cesarea de Filipo, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra Edificaré MI IGLESIA y
los poderes del infierno no prevalecerán contra ella”. Si revisamos la historia
nos daremos cuenta que todas las demás iglesias que se profesan Cristianas han
surgido posteriormente a esta iglesia católica que Cristo fundó. Es más,
actualmente se están oponiendo fuertemente a ella, acusándolo de innumerables
maneras en el aspecto doctrinal que lo que buscan es debilitarla y acabar con ella. Entones cabe preguntarse ¿Dónde
está la verdadera iglesia de Cristo? La respuesta es sencilla: “Sigue siendo
aquella que Jesucristo fundó sobre Pedro la Roca y que seguirá siendo la misma
a pesar de todo pues si llegara a
acabarse por obra del pecado o por haberse corrompido entonces Cristo no
cumplió su palabra al decir “el cielo y la tierra pasarán más mis palabras no
pasarán” entonces lo que está escrito en la Biblia es una gran mentira por
tanto no hay que creer en ella y que todas las iglesias se acaben.
Algunas de las frases que esas iglesias
esgrimen para debilitarle la fe y confundir a los católicos son: “todas las
iglesias son buenas”, “Todas las iglesias adoran al mismo Dios”, “Da lo mismo
pertenecer a cualquier iglesia”. Peor aún, se dicen otras frases tales como:
“Jesucristo si, Iglesia No”, “la religión no te salva, Jesucristo es quien te
salva”, “No a las doctrinas, dogmas, ni concilios, Jesucristo es la única
verdad”, etc.
Todas esas frases, si nos damos cuenta,
tienen una relación directa con el relativismo filosófico. No creer en nada
pero creer en algo. Que la iglesia católica no tenga doctrinas pero que ellos
sí la tengan. Eso de que da lo mismo
pertenecer a cualquier iglesia es algo totalmente ridículo, entonces pertenezcamos
a la iglesia de Satán y no habrá ningún problema pues al fin y al cabo es una
iglesia. Es más, si da lo mismo pertenecer a cualquier iglesia entonces nos
estamos colocando encima de Cristo, estamos
queriendo decir que nuestros criterios son mejores que las de él por
tanto nosotros somos más capaces de fundar mejores iglesias que las que él
fundó con toda su Divinidad.
Esto por supuesto pareciera algo muy
radical, muy conservador pues como personas contemporáneas ya nos estamos
acostumbrando a los criterios mundanos actuales en los que ya todo vale, ya
nada es verdad. Se está intentando
suplantar la verdad de Cristo con ideologías inspiradas más en la filosofía
griega platónica, aristotélica, cartesiana, etc. Y nos olvidamos que Cristo es
nuestra verdad. Estamos relativizando nuestra fe en Cristo. Eso por supuesto le
conviene al hombre de pecado, pues
entonces esa manera de pensar le permite justificar su pecado y así
tranquilizar su conciencia para evitar el
remordimiento de tener que lidiar con críticas y prohibiciones por su
actitud pecaminosa.
Por eso es que la iglesia Católica está
recibiendo muchos más ataques que otras iglesias que se dicen cristianas pues a
lo largo de los siglos ha defendido la indisolubilidad del matrimonio, la lucha
contra el aborto, el no a las uniones
homosexuales, la castidad, el celibato sacerdotal, etc. Es decir, ha
constituido la conciencia moral de la humanidad a lo largo de la historia.
El peligro actual sería que muchos
católicos nos dejemos amoldar por los criterios mundanos relativistas que nos
llevan a una sociedad cada vez más inmoral y más permisiva.
Entonces concluiré diciendo que aunque
nos llamen retrogradas y tradicionalistas, nunca debemos dejar de ser
católicos, pues la iglesia católica es la única iglesia que desde un principio
hasta ahora se ha mantenido firme en su aspecto moral aun cuando algunos de sus
dirigentes hayan cometido cualquier error.
Hermanos reitero mi llamada, NO
RELATIVICEN LA FE, nunca se dejen engañar por aquellos que les dicen que todas
las iglesias son iguales o todas las iglesias son buenas, pues esa es una
táctica protestante para debilitar su fe y llevarlos a su secta. Ustedes como
católicos son la verdadera iglesia de Cristo. Aunque se ofendan debo decir que
las demás iglesias son producto de la mano de los hombres, nunca tienen el aval
de Cristo para llamarse iglesia. Por tanto debemos permanecer firmes en nuestra
fe, en nuestra iglesia y como decía San Pablo “No nos dejemos presionar ni nos
acomodemos a los criterios mundanos.
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